Emotivo adiós a Don Aurelio en Talavera y en su pueblo natal
La despedida a D. Aurelio en Talavera estuvo marcada por la gratitud, admiración, lágrimas, y las anécdotas que recordaron quienes compartieron con él parte de su vida. 
Previo a la misa funeral en La Torre de Esteban Hambrán, su pueblo natal, se celebró en Talavera un acto que congregó a gran número de amigos y familiares.
Unos meses antes de su fallecimiento, consciente de que su marcha podría estar cercana dejó preparado un mensaje de despedida que se leyó en el evento. En él que quiso recordar a quienes le han acompañado a lo largo de su vida: su familia, las parroquias en las que trabajó, los compañeros sacerdotes y religiosas, la Asociación, a todos sus amigas y amigas, sin olvidarse de las personas que lo cuidaron en sus últimos años.
Un conmovedor mensaje en el que también pidió perdón por cualquier ofensa, agradeció el afecto a todas las personas que le han acompañado y se despidió con un entrañable: “Adiós, hasta la próxima vida”.

Varios asistentes quisieron compartir experiencias y recuerdos, mostrando la profunda huella que D. Aurelio dejó en tantas personas.
Intervinieron quienes en su época joven participaron de los campamentos y actividades que les marcaron la adolescencia y su vida; quienes trabajaron de su mano en la Asociación o en la Casa de Acogida, personas que no lo conocieron demasiado, pero admiraban su labor o quienes colaboraron con él durante años y dejaron patente su agradecimiento por haber tenido la oportunidad de compartir tantas vivencias.
En sus testimonios destacaron cómo hizo que su Parroquia fuera de verdad un lugar dónde todos tenían cabida, cómo se esforzó porque los más vulnerables mejoraran sus condiciones y accedieran a la cultura o cómo no paró de tocar puertas de instituciones y autoridades para conseguir que sus proyectos salieran adelante.
Por la tarde, ya en su pueblo natal, La Torre de Esteban Hambrán, se celebró el funeral de cuerpo presente en la Iglesia parroquial de Santa María Magdalena.
La Eucaristía fue presidida por el Arzobispo de Toledo, D. Francisco Cerro y concelebrada por una veintena de sacerdotes de Talavera y otras diócesis.
Una emotiva ceremonia en la que D. Francisco resaltó en su homilía los grandes valores humanos y cristianos de D. Aurelio.
Acompañado de familiares y numerosos amigos y amigas recibió sepultura en la tierra que le vio nacer. Ya goza de la paz eterna.
